Mentes Hexagonadas

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For the People (by Oz)

Una Introducción y un Prólogo.

Desde su fundación, las diferencias económicas y sociales de los estados que componen EEUU han llevado a que orquestar una política conjunta choque en muchos casos con enraizados conflictos de intereses. La burguesía del Norte, dedicada al comercio, la industria y las finanzas se ve enfrentada diametralmente con las necesidades de los estados sureños, productores de materias primas y fundamentalmente agrícolas. Estos últimos ven además amenazados sus resortes de influencia en la nación, ya que los nuevos estados que van surgiendo hacia el Este son alimentados mayoritariamente con el excedente demográfico procedente del Norte más poblado. Es por ello que comienza a extenderse en el Sur un sentimiento de diferenciación, de no sentirse amparados por completo por el Gobierno federal. Pero es el tema de la esclavitud el que vendría a plasmar estos problemas y otros menos evidentes, que pondrían en cuestión la propia estructura del Estado norteamericano.
Los debates sobre la abolición de la esclavitud (institución fundamental para el modelo productivo del Sur) en el seno del país sirven como telón de fondo a una controversia mucho más amplia: la posibilidad de que el gobierno federal de Washington tome decisiones que afecten la política interior de los diferentes estados. A pesar de los intentos conciliadores del presidente Lincoln, la rivalidad y descoordinación de los principales partidos y la acción de los miembros más intransigentes y extremistas del Senado no hacen más que agravar la situación. Peor aún, prensa de distinto signo enardece los ánimos populares en los distintos puntos del país. La tensión llega a su punto culminante cuando los estados sureños deciden “salvaguardar la Libertad de la que gozan todos los estados, manifiesta en la Constitución y defendida por todo gobierno legítimo”. Encabezados por Carolina del Norte, un total de once estados (desde Virginia a Texas) se secesionan dando lugar a la Confederación. Esta nueva formación contará con su propio presidente, Jefferson Davis, y una nueva capital, Richmond, y se enfrentará en guerra abierta con la Unión como consecuencia última de su proyecto político.

Norte y Sur

Norte y Sur

 

1861. Guerra política en el medio oeste.

Los primeros compases del conflictos están dominado por una extraña calma. Poco a poco, y casi sin que nadie se halla dado cuenta de su llamada a la puerta, se observan los primeros signos de la presencia de la guerra. La recluta de voluntarios da lugar a la formación del ejército federal del Tennessee en St. Louis (Missouri), mientras tanto, los confederados se emplean a fondo en la creación de líneas fortificadas en Manassas (Virginia), que con el tiempo se revelará escenario y base de futuras operaciones.
Pero previa a la presencia de los ejércitos, la guerra hace aflorar las simpatías latentes de los estados neutrales fronterizos. Virginia Occidental se alinea pronto (y casi sin oposición) junto a los estados de la Unión. Es sin embargo en Kentucky y Missouri donde se hace más patente la división interna con respecto a los bandos en conflicto.
El posicionamiento de Virginia Occidental con el Norte amenaza las líneas de abastecimiento y las posiciones confederadas del valle del Senandoah. Como respuesta, la Confederación inicia una intensa campaña para atraer las voluntades en los dos estados fronterizos disputados. Kentucky pasaría al campo de los sureños, pero, a pesar de un prometedor comienzo, los planes con respecto a Missouri se ven frustrados ante la irrupción del ejército yankee del Tennessee (al mando del general Freemont), ante el que poco o nada pueden hacerlas escasas fuerzas presentes del Sur.
La marea azul del Tennessee ahoga a todos los simpatizantes y partidarios de Jefferson, dejando al estado en manos de los federales.

La Confederación contra las cuerdas, guerra defensiva y supervivencia.

Durante el resto del año la Confederación debe contentarse con mantener posiciones. Los continuos ataques unionistas fuerzan a sus adversarios a limitarse a jugar a la defensiva, a tratar de cerrar brechas y a cortar el paso a las fuerzas de la Unión.
Los consejeros militares de Davis sugieren una solución: un ataque lanzado sobre territorio del Norte, usando Kentucky como plataforma, que desvíe la atención enemiga y alivie la presión en otros sectores.
La difícil situación enlentece los preparativos que van ofreciendo sus frutos poco a poco, se organiza el ejército confederado de Tennessee al mando de A. Johnston, al que se unen curtidos veteranos de las milicias de Texas. Un poco más al este, Jeb Stuart reúne a la brigada de caballería que pondrá a su mando. Por último, y bajo un alto secreto, se prepara el traslado del acorazado C.S.A. Virginia que cubrirá el paso del río.
Algunas de estas medidas no pasan desapercibidas para los unionistas, que no cejan en su febril actividad. Agentes al servicio de Washington intentarían un atentado contra Stuart, quien finalmente lograría salir ileso. Sin embargo, lo más preocupante sería la reactivación del Ejército del Tennessee, que penetraría en Arkansas.
La Unión seguía manteniendo la iniciativa estratégica, y no parecía dispuesto a cederla. A pesar que las campañas no estaban dando los resultados esperados, sus constantes envites provocaban un desgaste que perjudicaba especialmente a los Confederados, quienes contaban en comparación con unos recursos humanos y materiales significativamente menores.
La maniobra del Tennessee cumplió su propósito, internándose en territorio enemigo sin encontrar oposición. Tras destruir el centro de suministros de Little Rock, cruzó el Mississippi para acampar junto a su siguiente objetivo: la localidad fabril de Menphis. Perdido Little Rock, para los sureños no quedó más opción que abortar la ofensiva de Kentucky y tratar de salvar Menphis.
Unido con Stuart, A. Johnston dirigió al Ejército de Tennessee tan rápido como pudo apurar a sus soldados, alcanzando a los yankes antes de que estos tomaran su presa. En la batalla de Menphis, Johnston expulsaría a Freemont al otro lado del río. De momento se había alejado el peligro, pero no había sido neutralizado.

Desarrollo del juego (fuente BGG)

Desarrollo del juego (fuente BGG)

El hombre de Virginia, Robert E. Lee.

En el Este, al otro extremo del país, tampoco las cosas iban mejor. La Unión seguía estrechando el cerco, el Ejército del Potomac, mandado por McDowell, ya había lanzado varios ataques de tanteo sobre las fortificaciones de Manassas que defendían los sureños del general Beauregard. Esta posición era la ruta más corta hacia el auténtico corazón de la Confederación, Richmond. Ahora, y dejando una cuantiosa guarnición en Washington, McDowell optó por flanquear Manassas a través del valle del Senandoah, evitándo a Beauregard y avanzando así sobre la capital enemiga. J. Johnston, que defendía los accesos del valle, lograría interceptar y batir al enemigo en Strasburg (a pesar de su inferioridad numérica), pero las bajas recibidas acabaron con cualquier idea de persecución para consolidar el éxito.
Algo más al Este, junto a la costa Atlática, la guarnición de Fort Monroe se había mantenido leal a la Unión desde el estallido de la guerra. Ahora su oficial al mando, Butler, aprovecharía la situación para realizar una incursión sobre Williansburg, donde acamparía a sus soldados a tan sólo una jornada de Richmond.
Jefferson Davis y todo la Confederación se enfrentaban a un momento difícil, y las concentraciones enemigas en Virginia Occidental hacían el futuro aún menos esperanzador.
1862 será un año de contrastes y paradojas. Los ejércitos unionistas del Tennessee y del Potomac, en su avance por territorio sureño, les ha llevado a adentrarse en zonas donde la ausencia de líneas férreas impide recibir refuerzos. Más aún, los retrasos en la obtención de suministros han llevado a sus reservas de munición a niveles alarmantes.

Robert E. Lee

Robert E. Lee

El año nuevo trae también cambios de organización. En Grafton (Virginia Occidental) se alumbra un nuevo ejército federal, el del Cumberland (al mando de Buell), y en Cairo (Ilinois) el del Missouri (dirigido por McClelland). Por su parte, la Confederación reúne a los hombres y material suficientes para levantar al Ejército del Norte de Virginia, cuyo liderazgo caerá en el hasta entonces asesor militar de Davis, Robert E. Lee.
El inicio de la primavera supone un cambio en el ritmo de la guerra, lanzando los sureños una campaña para expulsar a los unionistas de su territorio. En el Oeste, el ejército de Johnston atraviesa el Mississippi y destruye al debilitado Ejército del Tennessee de Fremont, liberando, además, a los territorios ocupados de Arkansas.
La noticia de la derrota de Fremont y la aniquilación de su ejército convulsiona a la opinión pública de Washington, pero su atención se centra ahora en los movimientos de Lee. Tras eliminar a las fuerzas de Butler (suprimiendo así la amenaza más inmediata sobre Richmond) ataca seguidamente y sin descanso al Ejército del Potomac, que se ve obligado a retirarse tras duros enfrentamientos.
La primera fase de la contraofensiva confederada ve al Ejército del N. de Virginia como su principal lanza. A pesar de la muerte de uno de sus generales, Van Dorff, el avance ha proseguido hasta que la falta de suministros ha dejado vacías las mochilas de los soldados sureños. El resultado del raid llega a alcanzar la frontera federal de Maryland.
La Unión procura aferrarse al timón de las operaciones, e intenta un contragolpe. Pero mientras que el Ejército del Cumberland ve impedida su marcha a causa de las lluvias torrenciales en el Este, los hombres de McClelland son rechazados una y otra vez en el Oeste.
La parálisis de Buell resultará providencial para los confederados, que ven a sus adversarios más peligrosos muy desplazados hacia el oeste y alejados de la frontera con Maryland. Lee (con un estado mayor reforzado por Johnston y la brigada montada de Forrest) inicia las segunda fase de su contraofensiva, centrada en este estado. Tras asegurar sus comunicaciones, se lanza a la más ambiciosa operación realizada hasta el momento: el asalto de Washington.
Durante la batalla, la más dura y sangrinenta vista durante el conflicto, muere el general Beauregard, antiguo defensor de Manassas, pero el sacrificio no desmerece el premio, la toma de la capital federal.
La llegada apresurada de Buell al frente del Cumberland no salva la ciudad, sino constata un hecho: la Casa Blanca y la urbe entera arden hasta los cimientos, y Lee ya se encuentra lejos de allí. La persecución en la que se enzarzan continúa hacia el Norte y hacia el Este, siempre con el mismo resultado, Harrisburg y Philadelphia arrasadas, el Ejército del N. de Virginia se escurre sin presentar batalla evitando todos los combates, siempre un paso por delante.
En la Unión ya nadie quiere proseguir con la guerra, su moral está por los suelos. El gobierno de Lincoln hace llegar a Davis las primeras propuestas de paz.

 

En Appomatox-Court House algunos soldados sureños duermen el sueño de los justos en su largo camino a casa.

Componentes de For the People

Componentes de For the People

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Esta entrada fue publicada en 29 julio, 2008 por en For the People, Wargames y etiquetada con .
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