Mentes Hexagonadas

El Blog del Club: Artículos, Noticias, Reseñas, Sesiones de juego…

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Campaña por Jarkov: la lucha por el Barrio Viejo (Turno 5)

Publicado por lordborjado en 14 Marzo 2009

 

 

Tras el fallido intento de controlar uno de los sectores industriales de Jarkov, las tropas de la guardia imperial se vieron obligadas al repliegue. Acosados de cerca por los orkos, ansiosos de matar, tan solo la férrea autoridad de los oficiales logró imponer un orden en la retirada y minimizar de esta manera las bajas que supondría una huida en desbandada.

            Los primeros supervivientes informaron al mando de la situación. El intento de avance había debilitado la línea de defensa imperial, que ahora se hallaba seriamente comprometida por el avance orko. Reforzarla con pelotones traídos desde distritos cercanos, como proponían algunos consejeros del coronel Leverkse, no solo sería una reacción tardía y excesivamente lenta, sino que dejaría desprotegidas varias áreas igualmente importantes. Para agravar más la situación, nuevos informes informaban de la incorporación de escuadrones de camiones desde la Isla Rijter que buscaban incorporarse a la caza del hombre.

 

-          Teniente ¿no disponemos de una sección de blindados en el área de la Basílica?

-          Así es, domine. Apenas dos escuadrones pertenecientes al 77 de Jargall. Se hallan reforzando el segundo cordón de seguridad.

-          Bien, contacte con el oficial al mando en la zona y ponga en movimiento esos tanques ¡Los quiero cubriendo la retirada de los supervivientes en menos de una hora!

-          Pero domine –indicó otro de los oficiales- todo indica que el avance orko se efectuará por el distrito viejo ¡Esas callejas tan estrechas pueden ser una trampa para cualquier vehículo!

-          Entonces más le valdrá a su comandante ser lo bastante habilidoso. Dé las órdenes pertinentes.

 

 

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Resumen histórico: Pese a lo inapropiado del terreno la aparición de los blindados imperiales supuso una sorpresa para la avanzada orka, cuyas bandas iban equipadas con armamento ligero pensado más para abatir soldados y romper pequeñas bolsas de resistencia, que para inutilizar vehículos pesados.  El intenso fuego al que la artillería sometió a los orkos desmembró su avance y prácticamente los aniquiló, permitiendo a las tropas en retirada acantonarse tras las líneas. A pesar de ello las constantes pasadas de los kopteros orkos supusieron una continua amenza y consiguieron dañar varios blindados.

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Campaña por Jarkov: Asalto a la zona industrial norte (Turno 4)

Publicado por lordborjado en 3 Septiembre 2008

 

 

En un intento de poner en jaque la producción de máquinas de guerra de los orkos, la guardia imperial asaltó la zona industrial norte de Jarkov. La acción defensiva de los orkos fue poco coordinada debido a la actitud independiente de algunos de los lugartenientes del Kaudillo y el exceso de entusiasmo de sus tropas motorizadas, lo que se tradujo en cuantiosas bajas.

 

Se sucedieron varias cargas por parte de los orkos que consiguieron ser repelidas con contundencia por los soldados imperiales. Los intentos de brutalidad acorazada orka acabaron con los kamiones inutilizados bajo los rifles de fusión y casi dos peñas incineradas por los lanzallamas.

Finalmente el enfrentamiento derivó en una confusión de pequeños combates aislados entre las fábricas, y a pesar de la relativa superioridad con la que habían empezado las fuerzas imperiales la brutalidad de los asaltos orkos inclinó la balanza de la batalla a su favor. Las tropas de la guardia se hallaban demasiado reducidas como para controlar alguno d elos puntos claves del escenario, y los orkos consiguieron mantener el control de la zona por la mano.

 

Con un suspiro de resignación, el mando ordenó una retirada de la zona. Los tanques y vehículos saqueados iban a seguir siendo un quebradero de cabeza.

 

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Here I Stand: Crónica de un turno.

Publicado por Jack en 12 Agosto 2008

HERE I STAND

Escenario de 1532
Modo Torneo.
1 Turno.
Jugadores:
  1. Mymenda- Protestantes e Inglaterra.
  2. Rosa- Papado.
  3. Svalan- Turcos.
  4. Oz- Habsburgo.
  5. Jack- Francia.

Son tiempos turbulentos. Vientos de guerra azotan la Vieja Europa. En el Este, los turcos avanzan más allá de los Balcanes, llegando a las puertas de los territorios imperiales y amenazando a la Cristiandad. La herejía de Lutero encuentra terreno fértil para crecer y desarrollarse en detrimento del poder del Papa y creando verdaderos quebraderos de cabeza al Emperador Carlos V. Éste se encuentra rodeado de enemigos, con una enorme extensión que defender y las arcas vacías. Francisco I pugna por aumentar su influencia y dominio en el norte de Italia, mientras Enrique VIII persigue con ahínco la consecución de un heredero varón. Tensiones políticas, religiosas y militares, que derivan en un maremagnum de agitaciones, tumultos y batallas. Bienvenidos a los albores de la Edad Moderna. Bienvenidos a Here I Stand

1532-1535, tres años que resultarán decisivos en esta competición de poder, donde las vidas de los súbditos y fieles sólo son un precio a pagar por la gloria y el triunfo.

Los contactos diplomáticos se mueven deprisa, y legados y embajadores, despachos y misivas, cruzan mares y campos para establecer pactos, alianzas, promesas.

Muchas de estas reuniones son secretas, y ni siquiera los espias de las distintas potencias conseguirán esclarecer las intenciones y acuerdos. Mientras el Papado se aseguraba el apoyo del Emperador Habsburgo, reafirmando a su vez la alianza naval en contra del peligroso enemigo musulmán, Turquía, Inglaterra y Francia acordaban un pacto de no agresión.

El Papa terminó concediendo el divorcio a Enrique VIII, quien casó con Ana Bolena. Pronto tendría una celebración agridulce, pues una niña, y no el esperado varón, nacería.

La reunión entre dos enemigos tradicionales, Francisco I de Francia y el Emperador Carlos, tuvo como resultado un acuerdo firme de respeto de fronteras y reparto de zonas de influencia. Francia abandonaba sus pretensiones en Italia a cambio de la zona de Metz y la frontera con los principados alemanes. También acordaron hacer lo posible con la pobre marina francesa en contra de los turcos del Mediterráneo.

Terminado el arduo trabajo diplomático, que permitía tender redes como si de arañas se tratara, vinieron los movimientos más arriesgados, que conducirían a la útil aunque denostada guerra. Los turcos no dudaron a la hora de atacar a los venecianos, pero el Papa salió al paso e intervino en el conflicto. Inglaterra, a su vez, ambicionaba Escocia, pero Francia no dudó en socorrer a un aliado tan útil. Parecía que el pacto de no agresión entre Francia e Inglaterra se hacía añicos, mientras que el turco asistía a la formación de todo un bloque en su contra.

La recaudación de tributos y recursos, traerá grandes y pequeñas diferencias entre las potencias, lo que se notará a lo largo de la partida. El Imperio, gracias al establecimiento de colonias como Cuba o Puerto Rico, tiene una importante cantidad de oro y hombres a su disposición. Carlos es un formidable contrincante para cualquiera que se oponga a sus deseos.

Después de todo ello, comenzaron los primeros movimientos. Era el momento de comprobar la validez de muchos de los tratos realizados en la sombra de los apagados pasillos de los palacios de los amos del Mundo.

Principales focos de interés
Principales focos de interés

Europa Occidental
Europa Oriental

El Sultán Suleimán comenzó reorganizando sus tropas para inciar el transporte marítimo hacia Candia. Los planes de este sagaz y temido hombre pasan por la toma de Creta. Ibrahim Pasha se pone al frente de este contingente, mientras el mismo Suleiman acude a las puertas de Viena

Situación inicial de los turcos
El Sitio de Creta

El Emperador Carlos tiene que plantear frente en muchos lugares. Su principal enemigo en la actualidad es Suleimán, por lo que engrosa sus fuerzas en la lejana Viena, a cuyo mando se encuentra Fernando, mientras prepara a otro contingente en las Españas, con Carlos V y el Duque de Alba. Lo primero que hará el Emperador será establecer una Apertura Diplomática, que le remitirá no sólo recursos para él, si no también para el Papa, dentro del pacto.

Posesiones de los Habsburgo en Europa Central frente a los prícipes alemanes Protestantes

Inglaterra no está dispuesta a cejar en su tradicional ambición del trono escocés. Todas sus maniobras van encaminadas a garantizar un rápido y efectivo asalto de Edimburgo, para lo cual debe hacer uso de su superioridad naval, bloqueando los puertos.

¿Se rendirán los escoceses al trono inglés?

Mientras, el ejército francés plantea batalla en Calais. La guerra entre ingleses y franceses es ya un hecho. Pronto Calais, única plaza fuerte en el continente de la pérfida Albión, caerá.

El ataque a Calais

El Papa tiene ante sí una dificil situación. Su debilidad militar no le permite imponerse a sus enemigos, pero su poderís naval, en conjunción a la marina veneciana, supondrá una duro escollo para los temidos turcos. De momento, también en tierra afianza posiciones en torno a la ciudad de los canales.

Lutero, aunque excomulgado por el Papa, tiene por delante un duro trabajo. La Reforma se extiende por los principados alemanes.

El turco conquista Creta, a pesar de los continuos ataques de las armadas cristianas. La armada de Suleiman consigue alguna victoria marginal antes de ser erradicada casi por completo. Los corsarios berberiscos se han demostrado poco hábiles en las batallas ante barcos tripulados por tan experimentados hombres.

Barbarroja sufre una dura derrota

Carlos ordena que las atarazanas del sur de la Península se pongan a trabajar de inmediato en la construcción de varias escuadras de naves. La eliminación de los turcos del Meditterráneo es un objetivo prioritario.

Las tropas inglesas intentan la toma de Edimburgo. Aunque el asalto se demostrará sangriento para ambos bandos, Edimburgo resistirá para frustración de Enrique.

Francia somete Calais y comienza el avance hacia la plaza neutral de Metz.

El Papado continua desgastando la fuerza naval de los turcos, mientras intenta una ofensiva contra la extensión de la Reforma. Sus intentos de frenarla se verán sobrepasados por el empuje del Protestantismo en las zonas aledañas.

Los Protestantes se van haciendo fuertes en los enclaves cercanos. Territorios de los Habsburgo, neutrales y hasta franceses, comienzan a caer bajo su influencia, mientras sostienen importantes debates teológicos en los que, habitualmente, salen victoriosos. Algún representante papal caerá en desgracia.

Los príncipes alemanes se van pasando al bando protestante
Y la herejía se extiende por Francia
La Palabra puede ser un arma de doble filo. Los campos de batalla son distintos, pero a veces se decide más en una iglesia que en un lodazal sembrado de cadáveres.

Los turcos centrarán ahora sus esfuerzos no sólo en desgastar la armada cristiana del Mediterráneo, si no en detener el avance del Habsburgo Fernando, que intentará tomar Buda. Ni siquiera la ayuda de los Mercenarios Suizos le permitirá un asalto exitoso contra la fortaleza.

A pesar de una última maniobra inteligente por parte de éste, que simuló retirar sus fuerzas para contraatacar con el apoyo de la artillería, la caballería turca se demostró fundamental a la hora de envolver al ejército imperial. La Buda turca fue sometida a un largo asedio, que se rompería con la llegada del invierno.

Inglaterra asiste con estupor a la resistencia de Edimburgo. Escocia permanecerá libre para 1536.

Francia somete Metz, y aunque contempla con cierto temor la extensión por sus territorios del protestantismo, jugando la carta de los “Mercenarios demandan la paga” contra Inglaterra. Enrique, sin recursos ya a su disposición, se verá incapaz de hacer frente al pago, desertando 3 unidades de mercenarios.

Metz será francesa

El Papado poco más puede hacer que convocar un nuevo Debate Teológico mediante el uso de su Bula Papal, y aunque vencerá, su victoria se demostrará pírrica ante la rápidez y éxito de la extensión del nuevo credo.

Sin aparente acción hostil mediante, los protestantes fomentan el descontento en España mediante la acción “Revuelta de los Comuneros”. Ello va enfocado a cortar las lineas de suministros del Habsburgo, que ha embarcado al Duque de Alba para intentar tomar Argelia, un nido de piratas berberiscos. El ataque a la fortaleza se demostrará un completo desastre.

¡El Rey Carlos es un extranjero, rodeado de extranjeros, que vive en el extranjero! ¡Queremos a Juana!

El Emperador, por último, se decidirá a jugar la carta “Revuelta en Irlanda”, fomentando la insurrección con unidades propias. Todos los ejércitos restantes de Enrique VIII parten a la isla, dejando tras de sí un país indefenso.

El último suceso importante de estos años será la buena nueva que llegará al puerto de La Rochelle: Jacques Cartier ha llegado al Nuevo Mundo y ha explorado por completo el río Amazonas.

Como resultado final asistimos a una importante escalada de Francia en cuanto a Puntos de Victoria; a una meritoria y aparentemente imparable ascensión del Protestante; al mantenimiento del poderío Habsburgo (empatado en la cúspide con Francia) y el Turco; a la pérdida de poder del Papado ante la Reforma; y a una Inglaterra debilitada.

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Campaña por Jarkov: batalla en la Zona Portuaria (Turno 3)

Publicado por lordborjado en 9 Agosto 2008

INTRODUCCIÓN

    A pesar de haber sido rechazados en intento de envolver a las fuerzas de defensa, los orkos se esparcieron como un enjambre. Haciendo gala de una inteligencia táctica bastante inusual en su raza consiguieron anticiparse absolutamente a todos los movimientos de la guardia imperial, tomando sin apenas oposición la Estación Terminus, los Sectores Industriales (que les aseguraba el aporte de nueva maquinaria de guerra), el barrio de Canaletta y la Isla Ritjer (y los silos de defensa allí alojados…) En un intento de cerrarles el paso, las tropas de defensa se apresuraron a establecer un perímetro en las instalaciones del puerto y el inseguro barrio viejo.

    Esto entorpecía los planes de Zacodemugre que, con la bahía bajo su control, envió a sus guerreros a expulsar a la guardia imperial de la zona portuaria y asegurar la zona. El ambicioso kaudillo había obtenido además información de los prisioneros capturados acerca de la instalación de un nodo de cogitadores de coordenadas, que permanecía enlazado a la isla Ritjer. Si conseguía hacerse con él, tal vez sus mekanikos podrían averiguar como dirigir esos malditos misiles hacia la posición correcta…

    El mando imperial, por su parte, era conocedor del peligro que esto suponía, y ordenó que el objetivo prioritario sería evitar que los orkos se hicieran con el repetidor de señales. Todas las escuadras irían equipadas con una carga para demoler las instalaciones y destruir la valiosa información. Además, deberían hacerse con el control del acceso principal al puerto y asegurarlo. Los soldados imperiales iban a tener que trotar bastante. 

 TURNO 1.

   Casualidad o no, los mekanikos orkos debían haber descubierto al parecer el funcionamiento de los silos de misiles, porque pronto comenzó a caer una lluvia de proyectiles sobre el despliegue imperial. Afortunadamente las bajas fueron mínimas y la tropa se mantuvo firme en sus posiciones. El Kaudillo Zacodemugre participaba personalmente en la batalla a bordo de su enorme karro de guerra, y dio la orden general de avanzar. Pelotones enteros de orkos empezaron a saltar entre las ruinas, mientras sus camiones avanzaron por las calles llenas de escombros a todo gas.

 

 

 

La marea verde se abre paso entre las ruinas.

La marea verde se abre paso entre las ruinas.

Un tanque imperial saqueado abrió fuego contra el Hellhound que buscaba una brecha por la que infiltrase por el flanco oeste, junto a los muelles, pero solo consiguió volar media casa en pedazos. Dos soldados del Pelotón I murieron pulverizados.

En cuanto los orkos estuvieron a tiro, el capitán Dezmo H. dio la orden de fuego a discreción. El cañón láser de la escuadra I.1 hizo saltar por los aires al camión que iba en cabeza, con un resultado de 6 orkos muertos, mientras la escuadra I.2 avanzaba hasta tomar posiciones en la planta superior de un pequeño edificio.

    El Basilisk, bien resguardado, abrió fuego contra el enorme pelotón que avanzaba al otro extremo del puerto, abatiendo a otros 6 guerreros orkos. El Leman Russ “Matabastardos” hacía lo mismo desde el flanco este, haciendo picadillo verde a otros cinco. Con todo, la tozudez orka no les hizo plantearse otra opción que no fuera la de seguir avanzando…

    El tercer blindado, el Leman Russ “Metallus Gravis” se asomó tras los contenedores de carga que atestaban los muelles lo justo para tener a tiro al karro de guerra donde avanzaba Zacodemugre. Con un sordo estruendo el proyectil estalló contra el blindaje frontal, pero sin efectos apreciables.

En la retaguardia orka, un solitario kóptero sobrevoló los edificios hasta alcanzar los muelles de carga. Al flanco este los soldados de asalto saltaron de edificio en edificio sin que ninguno se estampara al aterrizar (se ve que habían depurado su técnica, porque en la batalla anterior se mataron la mitad sin ayuda externa). El momento más reñido del turno fue casi al final, cuando un camión apareció rugiendo por el extremo de la calle. El teniente Piccard ordenó a su dotación que lo eliminasen, y el artillero del lanzamisiles se apresuró a cumplir su orden. El proyectil impactó en el lado izquierdo de la cabina, haciendo que el camión comenzase a bandear sin control de un lado a otro de la estrecha calle, sin dejar de avanzar. Finalmente cayó sobre la panza y se arrastró varios metros más, deteniéndose a escasos 15 m. de los soldados del Pelotón II.

"Teniente, tenemos un problema".

"Teniente, tenemos un problema".

Con un rugido, la media docena de orkos supervivientes saltaron de entre los restos y se abalanzaron sobre el teniente Piccard y su escolta, que sufrieron una rápida muerte bajo los machetes orkos. En su movimiento de consolidación trabaron en combate a otra de las escuadras cercanas. El propio centro de las tropas imperiales peligraba, con varios orkos enloquecidos sembrando el caos entre ellas.

 El Teniente Kerchak del Pelotón II comprendió que no había más remedio que neutralizar aquella amenaza, y ordenó a la escuadra II.2 Basgard que cargara en auxilio al tiempo que ordenaba a la escuadra restante que avanzase con él para taponar el avance de los nuevos grupos que se aproximaban. Pronto las callejas traseras del puerto se convirtieron en un hervidero de gritos y entrechocar de metal. Los orkos estaban exhultantes ante la matanza.

    En el flanco este, el Chimera que transportaba a los ogretes comenzó a avanzar con rapidez, decididos a destruir el cogitador que se hallaba no demasiado lejos. El capitán Hopper, tras dar las últimas órdenes, hizo lo mismo. 

TURNO 2

El primer turno había sido duro para ambos bandos. La artillería imperial había abierto algunas brechas de buen tamaño en el avance orko, pero el combate cuerpo a cuerpo que se estaba llevando a cabo en pleno corazón de las líneas imperiales suponía un serio peligro. En el segundo turno los orkos volvieron a ganar la iniciativa. El karro de guerra de Zacodemugre pisó el acelerador a fondo y avanzó a velocidad endiablada a través de la calle con la misma idea de hacerse con la maquinaria humana… o tal vez no. Con un siniestro crujido se estampó contra el Chimera cargado de ogretes que acababa de asomar por la esquina de la calle. El habitáculo se plegó como si fuera de plástico aplastando al piloto y clavó al vehículo donde se había quedado, y los ogretes salieron de inmediato por la rampa trasera, con sus destripadores en ristre.

 

Zacodemugre saltó del karro acompañado de su escolta de nobles soltando un rugido. El capitán Dezmo decidió apostar fuerte, y ordenó una carga. Probablemente, con el kaudillo eliminado los orkos perderían buena parte de su motivación…
El efecto combinado de los lanzallamas, los rifles de fusión, la pistola de plasma y el puño de combate del capitán cumplieron su cometido…a medias. Tras el choque cuatro nobles yacían muertos en el suelo y el propio Zacodemugre se hallaba herido, pero no fue basrtante. La respuesta de un kaudillo encabr…enfurecido no era para tomársela a la ligera, y eso le costó la vida al capitán y sus hombres (el Emperador se apiade de su alma).

    En el movimiento de consolidación, el kaudillo se abalanzó sobre los ogretes que en ese momento saltaban por entre los restos del Chimera y los volvió a trabar en combate. Los ogretes hicieron lo que mejor sabían hacer, y al final del combate tan solo quedaban Zacodemugre con una sola herida y dos nobles más. Sin embargo el precio había sido una escuadra de ogretes con los miembros esparcidos en derredor…

    A la orilla de los muelles, un temerario koptero se lanzó desde las alturas contra el flanco de las líneas imperiales. Su bomba de mano no causó demasiada destrucción -tan solo dos bajas- y el fuego al que fue sometido le costó una herida, pero eso no pareció importarle demasiado al piloto. Con una carcajada enloquecida pasó de largo sobre las cabezas de la infantería imperial y se abalanzó sobre el desprotegido Basilisk. La enorme sierra giratoria impactó en el cañón del blindado y lo destruyó, dejando inservible la valiosa maquinaria imperial. Otro de los flancos imperiales se veía comprometido.
El Hellhound derrapó por entre la chatarra, deshaciendo la misma ruta que acababa de hacer el koptero orko. Los pieles verdes también habían desatendido su flanco, y el Hellhound aprovechó el error para lanzar un muro de llamas sobre el solitario tanke zakeado que se hallaba entre unas ruinas. Por desgracia solo consiguió inmovilizarlo. En el centro de las líneas imperiales, el combate con la avanzadilla orka proseguía en medio de una gran confusión. Era bastante seguro que los orkos acabasen cayendo, la cuestión era si caerían con la suficiente rapidez como para reorganizar la línea imperial, y redestinar ese pelotón entero a cometidos más útiles. Mientras tanto, estaban desbaratando la defensa imperial. 

La escuadra de armas de apoyo, pese a tener el combate a sus espaldas, consiguió vencer sus reticencias y abrió fuego sobre la otra peña que avanzaba a pie, haciendo caer a algunos orkos aislados, y ambos Leman Russ volvieron a hacer sonar sus cañones, pero sin ningún resultado que alterase el rumbo de la batalla. 

TURNO 3

El tercer turno fue corto, pero no menos violento que los anteriores. Los orkos volvieron a ganar la iniciativa, como había sido costumbre en toda la partida (mi estimado oponente tiene suerte con sus dados…) y lo primero que hizo fue rematar la faena en el extremo izquierdo. El koptero se lanzó sin dudarlo contra la retaguardia del Leman Russ cercano, y lo hizo volar con toda facilidad. La escuadra I.2, que no había cesado de dirigir el fuego contra este orko psicópata, por fin consiguió abatirlo con la ayuda del cañón automático. Triste consuelo, tras destruir casi cuatro veces su valor en puntos… El Hellhound, por su parte, fue destruido por los cañones de un tanke zakeado, inmovilizado pero no vencido.
   En el centro de la batalla el combate cerrado con el grupo de orkos comenzaba a inclinarse a favor de la superioridad numérica de la guardia imperial y tan solo un orko quedaba en pie, que pese a todo se empeñaba en seguir vivo. La escuadra de bolters pesados, por su parte, seguía haciendo mascar plomo a los orkos que avanzaban, pero eso no bastaba para detenerlos, al parecer.  Unos metros más a la izquierda, otro kamión conseguía resistir los disparos de la escuadra I.1 y alcanzar las líneas humanas. Los temibles achicharradorez saltaron de su interior y convirtieron a la desdichada escuadra en churrasco, sin más opción. En el flanco derecho, el kaudillo seguía dejando un reguero de destrucción a su paso, esta vez inutilizando el Leman Russ “Metallus Gravis” con sus propias manos. El teniente Kerchak se lanzó por sobre los restos del Chimera destruido para detener de una vez por todas al peligroso kaudillo. La lluvia de fuego causada por el lanzallamas, rifle de fusión y bolter de la escuadra de mando hizo un daño relativo, y al final tan solo quedaban en pie el kaudillo y un solo noble, cada uno con una herida. Cargaron con temeridad hacia ellos para rematar la faena, pero ni siquiera eso fue suficiente: el teniente y sus hombres cayeron bajo los pesados machetes orkos, y tan solo el soldado del rifle de fusión quedó vivo conteniendo a estas máquinas de matar.

El destino de la batalla lo decidieron los orkos de azalto, que se arriesgaron a utilizar sus retrorreactores para aterrizar en el edificio objetivo, y lo consiguieron sin que uno solo se estampara contra las ruinas. Con un gruñido de satisfacción comenzaron a desmontar los anclajes del pesado cogitador. El kaudillo estaría contento…

Las tropas imperiales habían perdido toda opción de victoria. Sin tropas de avance rápido no había opción de llegar a tiempo a impedir que los orkos extrajesen los paneles de datos del cogitador de coordenadas, y las tropas restantes se enfrentaban a un cerco que cada vez se estrechaba más. Eso, sin contar con un  kaudillo que se acercaba peligrosamente, exultante por la matanza. El sargento Basgard, en ese momento el oficial de mayor graduación que quedaba en pie, ordenó la retirada de la manera más ordenada posible.

Y así concluyó la matan…la batalla. Zacodemugre ha conseguido una victoria más que holgada al cumplir sus dos objetivos, mientras que la guardia imperial… bueno, al final quedaba casi un pelotón en pie y una escuadra de armas pesadas. El que no se consuela es porque no quiere.
A pesar de la paliza mutua, al final se impuso la superioridad cuerpo a cuerpo orka. La irrupción de ese maldito camión en medo de mis tropas impidió que todo un pelotón pudiese disparar, y los que sí podían hacerlo se hallaban parcialmente impedidos por el kamión volcado. Una estrategia muy hábil por parte del jugador orko en su manera de utilizarlo. Sin duda, me quedo con las cargas y contracargas del caudillo, que se merendó todo lo que le eché capaz de asaltar. Creo que incluso un grupo de marines se las hubiera visto contra tanto lanzallamas y rifle de fusión como llevaba encima, sin contar a los ogretes, y a pesar de todo…bueno, en fin, que enhorabuena por tener un kaudillo con tanta vitalidad.

Una última mención al héroe de la jornada: el maniaco piloto del koptero, al que le dio igual pasearse por delante de mis cañones automáticos, y consiguió pulirse un Basilisk, un Leman Russ y dos soldados. Por poco más de 75 puntos no está mal, la verdad.  En suma, y a pesar de la derrota (y de la mutua paliza), lo cierto es que nos reímos de lo lindo y disfrutamos mucho. Da gusto jugar con un orko tan deportivo como Zacodemugre.

Resultados del turno sobre el mapa de Jarkov:

CAMPAÑA DE JARKOV:

1. La campaña de Jarkov

2. Lucha por el sector residencial (turno 1)

3. Lucha por la Ronda Este (turno 2)

4. Batalla en la Zona Portuaria (turno 3)

5. Mapa Estrategico

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BRITANNIA: BREVE RESUMEN DE 10 SIGLOS DE HISTORIA

Publicado por karjedon en 6 Agosto 2008

Hace unos meses disfrutamos de una intensa sesión de Britannia Jack (que jugaba con azules: Belgas, Pictos, Anglos y Normandos), Lord Borjado (con amarillos: Romanos, Romano Britanos, Scotos, Dublineses y Noruegos), Neni (con verdes: Galeses, Caledonios, Jutos y Daneses) y un servidor (con rojas: Brigantes, Irlandeses, Hombres del Norte y Sajones).
Esta es la crónica de 10 siglos de historia condensados en 6 horas de partida:

La partida de Britannia empieza en el S. I, con la isla repartida entre distintas tribus (Belgas, Galeses, Brigantes, Pictos y Caledonios) y 16 Legiones romanas cruzando el Canal de La Mancha.
La invasión romana fue extraordinariamente exitosa. En 3 turnos y sin apenas bajas romanas, los Belgas fueron extreminados, los Galeses reducidos a vasallaje (conservando sólamente Devon y Cornualles) y los Brigantes, tambien tributarios de Roma, con sólo 3 provincias (Pennines, Cumbria y Galloway). Las legiones romanas llegaron a penetrar en Escocia, pero la salvaje reacción de los Pictos (que llegaron hasta York), detuvo la expansión romana.
A continuación llegaron las primeras incursiones germanicas de allende los mares, logrando algunos éxitos limitados con el saqueo de algunas provincias.
La retirada de las Legiones marca el inicio de la Edad Oscura y de sucesivas hordas de incursores primero y de invasores después: Jutos, Anglos, Sajones, Irlandeses y Scotos, todos ellos buscando un lugar en el que asentarse y prosperar. Los Jutos y Scotos fundaron reinos efímeros, que no duraron más de 1 turno (en Britannia, cada turno equivale a unos 75 años de Historia). Los Irlandeses lograron conquistar las tierras bajas de Gales, conde se mantuvieron bastante más tiempo. Pero los reinos más duraderos fueron el de los Anglos (en el Norte de Inglaterra y sur de Escocia) y el de los Sajones (que se extendió por todo el sur y centro de Inglaterra). Mientras, en las tierras altas dispersas por toda la isla, aun resistian los restos de otros pueblos (Galeses, Brigantes, Romano Britanos, Brigantes, Pictos y Caledonios).
La Alta Edad Media comienza con una nueva ola de incursores, esta vez de origen vikingo: Norsemen (que lograron arrebatarle las Hébridas y las Orkneys a los primitivos Caledonios), Dublineses y Daneses (que arrasaron todo el este de Inglaterra, desde Escocia hasta cerca de Londres, donde por fin fueron detenidos por los Sajones), aunque no lograron fundar ningún reino perdurable.
El fin de la partida (S. XI) comienza con las últimas grandes invasiones: los Normandos de Guillermo el Conquistador por el sur y el Gran Ejercito Danés por el Norte, provocando aún más caos en la pobre Britannia.
El reino Sajón logró mantenerse a duras penas en el sur, mientras los galeses, que poco a poco habian ido reconquistando todas sus tierras natales, mantenían un reino en las montañas del oeste. Escocia seguía estando en poder de sus primitivos habitantes (Pictos y Caledonios), mientras que las tierras del centro y norte de Inglaterra eran un batiburrillo de restos de pueblos y tribus (Romano Britanos, Anglos y Daneses, principalmente).

Destacar la correosa resistencia de los pueblos Galés, Picto y Caledonio, que lograron sobrevivir durante toda la partida y la consistencia del Reino Sajón, que fué capaz de sobrevivir a las continuas (y terroríficas) invasiones del último tercio del juego.

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For the People (by Oz)

Publicado por karjedon en 29 Julio 2008

Una Introducción y un Prólogo.

Desde su fundación, las diferencias económicas y sociales de los estados que componen EEUU han llevado a que orquestar una política conjunta choque en muchos casos con enraizados conflictos de intereses. La burguesía del Norte, dedicada al comercio, la industria y las finanzas se ve enfrentada diametralmente con las necesidades de los estados sureños, productores de materias primas y fundamentalmente agrícolas. Estos últimos ven además amenazados sus resortes de influencia en la nación, ya que los nuevos estados que van surgiendo hacia el Este son alimentados mayoritariamente con el excedente demográfico procedente del Norte más poblado. Es por ello que comienza a extenderse en el Sur un sentimiento de diferenciación, de no sentirse amparados por completo por el Gobierno federal. Pero es el tema de la esclavitud el que vendría a plasmar estos problemas y otros menos evidentes, que pondrían en cuestión la propia estructura del Estado norteamericano.
Los debates sobre la abolición de la esclavitud (institución fundamental para el modelo productivo del Sur) en el seno del país sirven como telón de fondo a una controversia mucho más amplia: la posibilidad de que el gobierno federal de Washington tome decisiones que afecten la política interior de los diferentes estados. A pesar de los intentos conciliadores del presidente Lincoln, la rivalidad y descoordinación de los principales partidos y la acción de los miembros más intransigentes y extremistas del Senado no hacen más que agravar la situación. Peor aún, prensa de distinto signo enardece los ánimos populares en los distintos puntos del país. La tensión llega a su punto culminante cuando los estados sureños deciden “salvaguardar la Libertad de la que gozan todos los estados, manifiesta en la Constitución y defendida por todo gobierno legítimo”. Encabezados por Carolina del Norte, un total de once estados (desde Virginia a Texas) se secesionan dando lugar a la Confederación. Esta nueva formación contará con su propio presidente, Jefferson Davis, y una nueva capital, Richmond, y se enfrentará en guerra abierta con la Unión como consecuencia última de su proyecto político.

Norte y Sur

Norte y Sur

 

1861. Guerra política en el medio oeste.

Los primeros compases del conflictos están dominado por una extraña calma. Poco a poco, y casi sin que nadie se halla dado cuenta de su llamada a la puerta, se observan los primeros signos de la presencia de la guerra. La recluta de voluntarios da lugar a la formación del ejército federal del Tennessee en St. Louis (Missouri), mientras tanto, los confederados se emplean a fondo en la creación de líneas fortificadas en Manassas (Virginia), que con el tiempo se revelará escenario y base de futuras operaciones.
Pero previa a la presencia de los ejércitos, la guerra hace aflorar las simpatías latentes de los estados neutrales fronterizos. Virginia Occidental se alinea pronto (y casi sin oposición) junto a los estados de la Unión. Es sin embargo en Kentucky y Missouri donde se hace más patente la división interna con respecto a los bandos en conflicto.
El posicionamiento de Virginia Occidental con el Norte amenaza las líneas de abastecimiento y las posiciones confederadas del valle del Senandoah. Como respuesta, la Confederación inicia una intensa campaña para atraer las voluntades en los dos estados fronterizos disputados. Kentucky pasaría al campo de los sureños, pero, a pesar de un prometedor comienzo, los planes con respecto a Missouri se ven frustrados ante la irrupción del ejército yankee del Tennessee (al mando del general Freemont), ante el que poco o nada pueden hacerlas escasas fuerzas presentes del Sur.
La marea azul del Tennessee ahoga a todos los simpatizantes y partidarios de Jefferson, dejando al estado en manos de los federales.

La Confederación contra las cuerdas, guerra defensiva y supervivencia.

Durante el resto del año la Confederación debe contentarse con mantener posiciones. Los continuos ataques unionistas fuerzan a sus adversarios a limitarse a jugar a la defensiva, a tratar de cerrar brechas y a cortar el paso a las fuerzas de la Unión.
Los consejeros militares de Davis sugieren una solución: un ataque lanzado sobre territorio del Norte, usando Kentucky como plataforma, que desvíe la atención enemiga y alivie la presión en otros sectores.
La difícil situación enlentece los preparativos que van ofreciendo sus frutos poco a poco, se organiza el ejército confederado de Tennessee al mando de A. Johnston, al que se unen curtidos veteranos de las milicias de Texas. Un poco más al este, Jeb Stuart reúne a la brigada de caballería que pondrá a su mando. Por último, y bajo un alto secreto, se prepara el traslado del acorazado C.S.A. Virginia que cubrirá el paso del río.
Algunas de estas medidas no pasan desapercibidas para los unionistas, que no cejan en su febril actividad. Agentes al servicio de Washington intentarían un atentado contra Stuart, quien finalmente lograría salir ileso. Sin embargo, lo más preocupante sería la reactivación del Ejército del Tennessee, que penetraría en Arkansas.
La Unión seguía manteniendo la iniciativa estratégica, y no parecía dispuesto a cederla. A pesar que las campañas no estaban dando los resultados esperados, sus constantes envites provocaban un desgaste que perjudicaba especialmente a los Confederados, quienes contaban en comparación con unos recursos humanos y materiales significativamente menores.
La maniobra del Tennessee cumplió su propósito, internándose en territorio enemigo sin encontrar oposición. Tras destruir el centro de suministros de Little Rock, cruzó el Mississippi para acampar junto a su siguiente objetivo: la localidad fabril de Menphis. Perdido Little Rock, para los sureños no quedó más opción que abortar la ofensiva de Kentucky y tratar de salvar Menphis.
Unido con Stuart, A. Johnston dirigió al Ejército de Tennessee tan rápido como pudo apurar a sus soldados, alcanzando a los yankes antes de que estos tomaran su presa. En la batalla de Menphis, Johnston expulsaría a Freemont al otro lado del río. De momento se había alejado el peligro, pero no había sido neutralizado.

Desarrollo del juego (fuente BGG)

Desarrollo del juego (fuente BGG)

El hombre de Virginia, Robert E. Lee.

En el Este, al otro extremo del país, tampoco las cosas iban mejor. La Unión seguía estrechando el cerco, el Ejército del Potomac, mandado por McDowell, ya había lanzado varios ataques de tanteo sobre las fortificaciones de Manassas que defendían los sureños del general Beauregard. Esta posición era la ruta más corta hacia el auténtico corazón de la Confederación, Richmond. Ahora, y dejando una cuantiosa guarnición en Washington, McDowell optó por flanquear Manassas a través del valle del Senandoah, evitándo a Beauregard y avanzando así sobre la capital enemiga. J. Johnston, que defendía los accesos del valle, lograría interceptar y batir al enemigo en Strasburg (a pesar de su inferioridad numérica), pero las bajas recibidas acabaron con cualquier idea de persecución para consolidar el éxito.
Algo más al Este, junto a la costa Atlática, la guarnición de Fort Monroe se había mantenido leal a la Unión desde el estallido de la guerra. Ahora su oficial al mando, Butler, aprovecharía la situación para realizar una incursión sobre Williansburg, donde acamparía a sus soldados a tan sólo una jornada de Richmond.
Jefferson Davis y todo la Confederación se enfrentaban a un momento difícil, y las concentraciones enemigas en Virginia Occidental hacían el futuro aún menos esperanzador.
1862 será un año de contrastes y paradojas. Los ejércitos unionistas del Tennessee y del Potomac, en su avance por territorio sureño, les ha llevado a adentrarse en zonas donde la ausencia de líneas férreas impide recibir refuerzos. Más aún, los retrasos en la obtención de suministros han llevado a sus reservas de munición a niveles alarmantes.

Robert E. Lee

Robert E. Lee

El año nuevo trae también cambios de organización. En Grafton (Virginia Occidental) se alumbra un nuevo ejército federal, el del Cumberland (al mando de Buell), y en Cairo (Ilinois) el del Missouri (dirigido por McClelland). Por su parte, la Confederación reúne a los hombres y material suficientes para levantar al Ejército del Norte de Virginia, cuyo liderazgo caerá en el hasta entonces asesor militar de Davis, Robert E. Lee.
El inicio de la primavera supone un cambio en el ritmo de la guerra, lanzando los sureños una campaña para expulsar a los unionistas de su territorio. En el Oeste, el ejército de Johnston atraviesa el Mississippi y destruye al debilitado Ejército del Tennessee de Fremont, liberando, además, a los territorios ocupados de Arkansas.
La noticia de la derrota de Fremont y la aniquilación de su ejército convulsiona a la opinión pública de Washington, pero su atención se centra ahora en los movimientos de Lee. Tras eliminar a las fuerzas de Butler (suprimiendo así la amenaza más inmediata sobre Richmond) ataca seguidamente y sin descanso al Ejército del Potomac, que se ve obligado a retirarse tras duros enfrentamientos.
La primera fase de la contraofensiva confederada ve al Ejército del N. de Virginia como su principal lanza. A pesar de la muerte de uno de sus generales, Van Dorff, el avance ha proseguido hasta que la falta de suministros ha dejado vacías las mochilas de los soldados sureños. El resultado del raid llega a alcanzar la frontera federal de Maryland.
La Unión procura aferrarse al timón de las operaciones, e intenta un contragolpe. Pero mientras que el Ejército del Cumberland ve impedida su marcha a causa de las lluvias torrenciales en el Este, los hombres de McClelland son rechazados una y otra vez en el Oeste.
La parálisis de Buell resultará providencial para los confederados, que ven a sus adversarios más peligrosos muy desplazados hacia el oeste y alejados de la frontera con Maryland. Lee (con un estado mayor reforzado por Johnston y la brigada montada de Forrest) inicia las segunda fase de su contraofensiva, centrada en este estado. Tras asegurar sus comunicaciones, se lanza a la más ambiciosa operación realizada hasta el momento: el asalto de Washington.
Durante la batalla, la más dura y sangrinenta vista durante el conflicto, muere el general Beauregard, antiguo defensor de Manassas, pero el sacrificio no desmerece el premio, la toma de la capital federal.
La llegada apresurada de Buell al frente del Cumberland no salva la ciudad, sino constata un hecho: la Casa Blanca y la urbe entera arden hasta los cimientos, y Lee ya se encuentra lejos de allí. La persecución en la que se enzarzan continúa hacia el Norte y hacia el Este, siempre con el mismo resultado, Harrisburg y Philadelphia arrasadas, el Ejército del N. de Virginia se escurre sin presentar batalla evitando todos los combates, siempre un paso por delante.
En la Unión ya nadie quiere proseguir con la guerra, su moral está por los suelos. El gobierno de Lincoln hace llegar a Davis las primeras propuestas de paz.

 

En Appomatox-Court House algunos soldados sureños duermen el sueño de los justos en su largo camino a casa.

Componentes de For the People

Componentes de For the People

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Campaña por Jarkov: lucha por la Ronda Este (turno 2)

Publicado por lordborjado en 22 Julio 2008

 

 

En el Turno 2 los orkos hicieron su aparición. Atravesaron las marismas como una marea de destrucción y tomaron sin apenas resistencia el distrito de Berna y la Ronda Sur. Finalmente fueron rechazados en su intento de controlar los accesos a la ciudad por el Este, merced a la no explicada intervención de los Caballeros Negros. A pesar del brutal castigo que infligió la artillería imperial (apenas sobrevivió una escuadra de buggies, que se hizo con el control de uno de los objetivos del campo de batalla), fueron los marines quienes se empecinaron en no ceder un solo paso ante la salvaje horda. Tanto los orkos como los marines se diezmaron mutuamente en una sucesión de violentas cargas. El lugarteniente de Grogg Zacodemugre fue abatido por el propio señor del Capítulo, el hermano Karjedon, aunque esta gesta se cobró su propia caída.

Tras hacer huir a los restos de la fuerza orka, los marines recogieron el maltrecho cuerpo de su señor y abandonaron la zona tan silenciosamente como habían aparecido….

CAMPAÑA DE JARKOV:

1. La campaña de Jarkov

2. Lucha por el sector residencial (turno 1)

3. Lucha por la Ronda Este (turno 2)

4. Batalla en la Zona Portuaria (turno 3)

5. Mapa Estrategico

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Mapa estratégico de Jarkov.

Publicado por lordborjado en 20 Julio 2008


Estos son los movimientos de los contendientes durante el Turno 1 de la campaña:

Y así quedó la situación tras el ataque fallido de la guardia imperial:

INDICE:

CAMPAÑA DE JARKOV:

1. La campaña de Jarkov

2. Lucha por el sector residencial (turno 1)

3. Lucha por la Ronda Este (turno 2)

4. Batalla en la Zona Portuaria (turno 3)

5. Mapa Estrategico

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Campaña por Jarkov: Lucha en el sector residencial (Turno 1)

Publicado por lordborjado en 19 Julio 2008

A lo largo de varias reseñas -que espero que tarden menos que la última- iremos contando cómo marcha la evolución de la lucha en las ruinosas calles de Jarkov. Parta aquellos que deseen conocer los detalles de las reglas de la campaña, podéis encontrarlas aquí:

RONDA 0
La campaña se inició sobre el mapa general, haciendo uso del Factor Estratégico de cada ejército para ver quién hacia sus movimientos primero. Los estrategas de los Caballeros Negros hicieron buen uso de sus 3D6 para sacar el resultado más alto, frente al 1D6 de las fuerzas gubernamentales para comenzar ocupando la Ronda Norte de Jarkov. Las tropas planetarias hicieron su entrada por la Ronda Noroeste. Al no haber encuentro ninguno se hizo un nuevo movimiento, y la guardia imperial tomó la iniciativa haciéndose fuerte en los montes de la vieja Ciudadela. Los gruesos muros que defendían el palacio del gobernador les aseguraban el control de uno de los sectores clave de la ciudad. Por su parte los marines tomaron bajo su control el espaciopuerto.

En la tercera ronda los marines comenzaron su avance hacia el sur tomando la zona residencial Este. Mientras, la guardia imperial se apresuró a asegurarse el control de la catedral de San Elijah.  Como no hubo encuentros, en la cuarta ronda los marines se abrieron paso hacia la costa mediante el control de la zona residencial Oeste, desde donde se divisaba la isla Rijter. A fin de cortar su avance la guardia imperial se hizo con el dominio del Sector Administrativo.
Quinta ronda. En esta ocasión los mandos de la guardia imperial tomaron la iniciativa y decidieron pasar a la ofensiva presionando sobre la zona residencial Este para abrir una brecha en las fuerzas de los marines. Por su parte los marines, en un movimento lógico, tomaron Monte Marte y las baterías allí situadas. La batalla  ha comenzado.

As� se desplagaron las Fuerzas Imperiales

Así se desplagaron las Guardias Imperiales

..y así deplegaron las fuerzas planetarias

RONDA 1

Fue la Guardia Imperial la que comenzó tomando la iniciativa. Dos pelotones completos comenzaron a internarse en las ruinas tras las que se hallaban parapetados buscando las mejores posiciones de tiro, mientras las dotaciones de una batería de bolters pesados intentaban arrastrar las pesadas máquinas entre los escombros. En el extremo izquierdo un Hellhound comenzó a rodear un edificio, desde donde esperaba tener un buen área de tiro parra calcinar a cualquiera que se acercase al subgenerador. En el flanco derecho una escuadra equipada con lanzallamas y cargas de demolición se escabulló intentando alcanzar un área ajardinada. Desde allí sería relativamente fácil alcanzar a las escuadras enemigas cercanas y neutralizar uno o dos de los peligrosos cañones láser que se comenzaban a apostar controlando la avenida. En la fase de disparo, los proyectiles de dos Basilisk batieron la zona donde se encontraba una de las escuadras de marines con retrorreactores, eliminando a tres de ellos.


Por su parte el ejército marine actuó de manera similar. Una de las escuadras tácticas se internó en el edificio en cuya azotea se encontraba el objetivo mientras las demás tomaban posiciones buscando dominar la amplia avenida. Un tanque Whirlwind, a salvo en la última línea de edificios, bombardeó la zona de despliegue del 2º pelotón, pero con escasos resultados. Los dos Predators comenzaron a adentrarse lentamente por las callejas laterales, esperando de poder abatir los blindados enemigos. Mejor suerte tuvo una de las escuadras tácticas armadas con cañón láser. Desde el extremo más alejado del tablero consiguieron localizar un flanco expuesto del Leman Russ e impactó en la torreta, matando al artillero e inutilizando el cañón de batalla.

RONDA 2
El primer pelotón de la Guardia se hallaba ya apostado en el flanco izquierdo, esperando tener a tiro a la escuadra táctica que se había acercado a recuperar la baliza. Por detrás del edificio el transporte Chimera del capitán maniobró para alcanzar los jardines que se hallaban enfrente de la avenida, esperando que su presencia y la del cercano Hellhound obligaría a desviar parte de la atención de los marines de su objetivo. Por desgracia el vehículo quedó atascado en cuanto entró en contacto con el terreno difícil (sabía que debía haberme gastado esos puntos en un quitaobstáculos) dejando peligrosamente expuesto el flanco. La ocasión la aprovechó uno de los Predator desde el otro lado de la avenida, que asomó chirriando desde una esquina y destruyó el transporte con un certero disparo de su cañón láser (“FREEEMMM”). Los tripulantes salieron escabulléndose de entre los restos, salvo uno de los soldados de la escolta. Además el capitán recibió una herida, lo que torcía las posibilidades de amenazar ese flanco. El Hellhound no fue tampoco de excesiva ayuda, ya que se hallaba a demasiada distancia como para poder efectuar un disparo desde una posición protegida, por lo que hubo de recular para ponerse a cubierto.
Un poco de caminata no le hace mal a nadie.

Un poco de caminata no le hace mal a nadie.

La escuadra de retrorreactores saltó desde su posición para reforzar el dominio de la baliza, con la mala suerte de que cuatro quedaron estrellados entre las ruinas. Para compensar, el segundo Predator también tuvo su momento de gloria al acertar de pleno al Basilisk que se ocultaba entre las ruinas, dejándolo inmovilizado y sin posibilidad de disparar ese turno.

En el flanco derecho las cosas no mejoraron demasiado para las tropas gubernamentales. El segundo Basilisk no tuvo ningún efecto con su andanada contra la escuadra que controlaba el subgenerador, mientras que la artillería de fuego indirecto de los marines resultaba devastadora. Los misiles lanzados desde fuera del tablero (gracias a que los marines controlan el sector de Monte Marte y los silos de misiles allí alojados) despedazaban a un total de ocho guardias que se encaminaban hacia un edificio adyacente, mientras el Whirlwind de la retaguardia destrozaba a otra escuadra completa. La escuadra de mando del teniente Kerchak no tuvo mejor destino, abatido por los tiradores cercanos en cuanto asomaron entre las ruinas. Para rematar la faena, la repentina aparición de un Land Speeder tras una esquina destrozó a la escuadra de especialistas armada con lanzallamas y carga de demolición.
Con un pelotón entero destruido y el flanco derecho desbaratado, las cosas empezaban a pintar mal para la Guardia Imperial. El único punto que salvó el turno fue la destrucción del Land Speeder a manos de la dotación de Leman Russ, que todavía enseñaba los colmillos con su cañón láser.

RONDA 3

El asistente del capitán Hopper iba dando cuenta de las bajas conforme le llegaban por radio.
- El segundo pelotón diezmado, señor.
- ¿El grupo de incineradores?
- Negativo, señor.
- ¿Y el primer pelotón?
- Sometidos a fuego señor, pero las posiciones aguantan.
- Dígales que quiero ese edificio limpio ¿Dónde cojones está ese Hellhound? ¡debería estar ardiendo toda la maldita manzana!

El teniente Piccard blasfemó por lo bajo mientras observaba agazapado las sombras que se movían al otro lado de la calle. El edificio se erguía a escasos veinte metros, pero podía encontrarse en la maldita Terra teniendo en cuenta en manos de quiénes se encontraba. De buena gana daría la orden de retirada, imposible controlar el sector señor, vivimos para luchar mañana y a otra cosa chicos, pero no. Cualquiera le chistaba al viejo bastardo.
A su lado el artillero lanzó un obús contra una de las sombras que se percibían. Si acertó o no, no pudo saberlo. Sencillamente ya no estaba.

Al fondo, desde los aledaños del parque el Predator lanzó otra descarga de sus cañones láser contra el Basilisk inmovilizado entre las ruinas. Una lluvia de cascotes sepultó parcialmente el chasis del tanque, pero aguantó el tipo y respondió con un estampido… tan sobrecogedor como poco efectivo.

Con el flanco derecho de la Guardia Imperial roto las fuerzas restantes jugaban a la defensiva, y tan solo la presencia del Leman Russ (tocado pero no por completo indefenso) y del segundo Basilisk disuadía a los marines de una carga directa, aunque ambos bandos sabían que el frágil equilibrio no iba a durar eternamente. Dos de las escuadras tácticas lanzaron sus andanadas contra los flancos del Leman, pero con escaso éxito. El segundo de los Predator apareció chirriando por la esquina y lanzó una nueva andanada con sus cañones láser acoplados…nuevamente sin éxito. Fue la rauda pasada del Land Speeder quien decidió el destino del tanque. Una ráfaga de certeros disparos de su cañón de asalto penetró el blindaje trasero del maltratado tanque, una pequeña nube de humo escapó por entre las junturas…y luego quedó en silencio.
El segundo Basilisk aprovechó la temeraria maniobra del Predator. El piloto encaró con rapidez el tanque mientras el artillero bajaba el pesado cañón para apuntar. Un potente disparo alcanzó el habitáculo del Predator, y su interior explotó matando a sus tripulantes en un instante.

Los marines de asalto estrechan lazos con los guardias

El sargento Dekart imprecaba a sus hombres para que afinaran la puntería contra el edificio de enfrente. El cañón láser abría sistemáticamente agujeros por toda su fachada, pero como si nada. No sabía muy bien por qué había que tomar aquel maldito edificio, y que lo colgasen si necesitaba saberlo. Lo que sí sabía era que si aquellos marines de enfrente llegaban hasta su posición se había acabado. Por algo les llamaban la maldita Mano Justiciera del Emperador, joder.

El teniente Piccard tomó los binoculares que le tendía uno de sus hombres y los enfocó en la dirección que le señalaba; unas figuras comenzaban a acercarse al borde de la azotea del edificio.
-¡Por todos los santos! ¡Adcock, póngame con el sargento! ¡Hay que sac..

Para cuando se disipó el humo de la explosión, lo único que señalaba que allí se había levantado un edificio era una raída columna y un montón de escombros.

El sargento Dekart disparaba concienzudamente al lugar de donde surgían las ráfagas de bolter. Alguno de sus hombres yacía en el suelo o era atendido por un compañero. Tan concentrado estaba que no oyó el ruido de los reactores hasta que no los tuvo prácticamente encima. Y entonces se desató el infierno.
Una cortina de llamas atravesó los ventanales incinerando a seis de los hombres que había delante, mientras él se arrojaba a un lado Aturdido y aterrado buscó casi a tientas su fusil. No había terminado de recogerlo cuando una enorme figura negra se abalanzó sobre él, y fue lo último que vio.

El capitán Dezmo Hopper observó por entre los árboles elevarse la columna de fuego en el edificio. Gruñendo se volvió hacia su asistente
-Tuomus, póngame con el teniente Piccard.
-No hay respuesta, señor.
El capitán observó los edificios a los que se encaminaban, aún lejanos. Miró al suelo, suspirando, y cogió el comunicador.
-Al habla el capitán. A todas las escuadras, inicien la retirada de acuerdo con el protocolo. Repito, inicien la retirada. Nos encontraremos en el punto preestablecido. Corto.

INDICE:

CAMPAÑA DE JARKOV:

1. La campaña de Jarkov

2. Lucha por el sector residencial (turno 1)

3. Lucha por la Ronda Este (turno 2)

4. Batalla en la Zona Portuaria (turno 3)

5. Mapa Estrategico

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Shifting Sands (2ª parte y final) (31-05-08)

Publicado por karjedon en 2 Junio 2008

La 1ª sesión de esta campaña se puede ver aquí

SHIFTING SANDS (2ª PARTE Y FINAL)
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1941 – VERANO

Como se puede apreciar en la fotografía, el Eje comienza el turno con una gran superioridad en la frontera (9 divisiones italianas más la 15 panzer) frente a sólo 2 divisiones Sudafricanas de los Aliados. Sin embargo, las divisiones italianas son de pésima calidad como ya han demostrado anteriormente y tampoco se encuentran bien posicionadas, mientras que las 2 divisiones sudafricanas se encuentran bien atrincheradas en el paso de Halfaya. Además, los aliados cuentan con reservas en Egipto y Abisinia: la 7ª acorazada y 3 divisiones Indias.
El verano comienza con un avance general del eje hacia la frontera egipcia, con 6 divisiones italianas tomando posiciones junto a la 15 panzer y otros 2 regimientos acorazados alemanes, quedando el resto de los italianos como guarnición en Gazala, Tobruk y Bardía.
Los aliados responden enviando a la 7ª acorazada y varios regimientos de infantería más para reforzar la frontera, y destacando una nueva unidad de “fuerzas especiales” (el Long Rangue Desert Group) al desierto profundo, aunque su primera misión resulta ser un fracaso.
Con sus fuerzas apostadas en la frontera, Rommel lanza un ataque inmediatamente, antes de que los Aliados puedan traer el resto de sus fuerzas al frente (evento “Totensonntag”). Las fuerzas acorazadas de Rommel atacan Sidi Suleiman, al sur de Halfaya arroyando a la 7ª acorazada británica y varios regimientos de infantería india, que son sacrificados para permitir la huida de los tanques británicos. En su avance, un regimiento panzer llega hasta Mersa Matruh, embolsando a los sudafricanos en Halfaya, aunque estos logran resistir con graves pérdidas.
Los aliados contraatacan con la 7ª acorazada y la 4ª india, aniquilando el regimiento panzer, liberando Mersa Matruh y abriendo una vía de abastecimiento hasta los baqueteados sudafricanos, que atacan a las 2 divisiones italianas que guardan Sofafi, obligandolas a retirarse hasta Sidi Omar. Los sudafricanos, a su vez, se retiran a Sofafi, acortando la línea del frente.
La 15 panzer aprovecha para ocupar las posiciones recién abandonadas en el paso de Halfaya.
Mientras tanto, llegan 3 nuevas divisiones de refuerzo del Eje a Trípoli: la alemana 21 Panzer y las italianas Ariete acorazada y Trento motorizada.
Los Aliados se apresuran a reforzar el frente con la 5ª división India y varios regimientos de infantería, mientras usan sus reemplazos para reconstruir la 7ª acorazada y la 2ª sudafricana en Port Said.

1941 – OTOÑO
Este turno será el que cambie radicalmente la suerte de la campaña norteafricana, a causa de una afortunada sucesión de eventos (afortunada para el Eje).
Mientras los Aliados mandan sus recién reconstruidas divisiones al frente y reciben una nueva división de refuerzo en Suez (la 50 de infantería), en Europa se desata el infierno en los Balcanes:
Hitler por fin se decide a ayudar a su aliado Musolini, enviando tropas a Grecia en apoyo de los italianos (evento “Invasión de Grecia”). A su vez, Churchill también decide mandar tropas a Grecia, sacándolas del norte de África (evento “Campaña de los Balcanes”). Esto le cuesta a los aliados la pérdida de 2 divisiones (la 10ª india y la 50ª británica), 1 regimiento acorazado y 1 PV.
Simultáneamente, Alemania inicia la invasión de Rusia (evento “Operación Barbarroja”), por lo que el Mediterráneo pasa a ser un frente secundario, privando a Rommel de los tan necesitados suministros y reemplazos para mantener la ofensiva.
No acaban aquí las desgracias para los Aliados, ya que estalla una revuelta en el protectorado británico de Irak (evento “Revuelta Iraquí”), apoyado por las fuerzas de la Francia de Vichi en Siria y por el desembarco de la 5ª división de montaña alemana en Beirut (evento “Unternehment Irak”). Los rebeldes iraquíes ocupan rápidamente Bagdad, Basora y Mosul, liberando su país de la presencia de tropas británicas. Mientras, varios regimientos franceses ocupan Jerusalén y amenazan el Sinaí, la puerta trasera de Egipto.
Nuevos refuerzos aliados llegan a Port Said (la 6ª división australiana y la 2ª neozelandesa) y se apresuran a contraatacar en Jerusalén. Los franceses de Vichi aguantan el envite gracias a la presencia de algunos batallones de carros obsoletos, hasta que llegan los alemanes de la 5ª de montaña en su ayuda, rechazando finalmente a las tropas de la Commanwealth hasta el Sinaí.
Para colmo de males, la acción de los submarinos alemanes en el Mediterráneo (evento “U-boats”) dificultarán las futuras operaciones aliadas durante los próximos meses.

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1942 – INVIERNO
La 21 panzer se redespliega desde Trípoli a Bardía, aumentando la presión sobre el frente. Además, un regimiento panzer llega hasta el cercano Oriente para apoyar a la 5ª de Montaña.
Los británicos sólo disponen de unos pocos regimientos de infantería para reforzar el Sinaí y la línea Mersa Matruh – Bir el Kenaysys, pocos kilómetros por delante de el Alamein. La situación empieza a ponerse muy difícil para los aliados.
Finalmente, los alemanes lanzan la temida ofensiva contra el Sinaí, con la 5ª de montaña y 2 kanfgruppe acorazados. La 6ª australiana y la 2ª neozelandesa aguantan el castigo como pueden, hasta que los alemanes logran interceptar las comunicaciones aliadas (evento “Radio Interceps”) y lanzan una nueva ofensiva con un fuerte apoyo aéreo, logrando flanquear y arroyar a las unidades aliadas, que se retiran con fuertes pérdidas hasta Port Said, dejando el Sinaí abierto al avance alemán.
Mientras tanto, en el frente occidental, los británicos lanzan una ofensiva desesperada (evento “operación Superchargue”): Mientras la 7ª acorazada y 2 divisiones indias combaten con la 21 panzer y 2 divisiones italianas en Sidi Barrani, las 2 divisiones sudafricanas con el apoyo de carros británicos logran arroyar a la 15ª panzer en Sofafi, aniquilando 1 división italiana y obligando a los alemanes a retroceder hasta El Agheila. Es una gran victoria aliada, pero no decisiva, ya que Bardía y Tobruk continuan en manos del eje y las 2 divisiones panzer todavía están operativas. Las divisiones italianas de élite Ariete y Trento se unen a las 15 y 21 panzer para cerrar la brecha y estabilizar el frente en torno a Bardía, de nuevo en la frontera original entre Libia y Egipto.
Pero en la otra punta de Egipto, Rommel se pone al mando de las tropas alemanas en el Sinaí y con fuerte apoyo aéreo, lanza una ofensiva devastadora contra Port Said, aniquilando a las últimas unidades aliadas que defendían el valle del Nilo. En un avance imparable, los panzer ocupan Suez y El Cairo, mientras la 5ª de montaña se establece en Alejandría, cerrando todos los puertos disponibles para el abastecimiento aliado.
En un último intento por evitar el fatal embolsamiento, las 2 divisiones sudafricanas toman Bardía, abriendo el puerto a los tan necesitados suministros, pero un fuerte convoy del eje rompe el bloqueo aliado (evento “Convoy de Acorazados”), desembarcando refuerzos y suministros alemanes en Alejandría y acabando con cualquier esperanza para los pocas divisiones aliadas cercadas en la frontera Libio – Egipcia, que no tienen más remedio que entregar las armas y rendir Egipto a los alemanes.

La partida terminó en el Turno 7 con una Victoria automática del Eje, con 16 PV.

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